Desde hace unos años los padres acostumbran a poner a sus hijos delante de la tele, viendo cualquier cosa, para entretenerles y que ellos, mientras tanto, puedan estar tranquilos haciendo lo que tengan que hacer y sin preocuparse de los niños.
Aunque esta idea tiene lados positivos, también tiene sus pros. Por un lado, es cierto, que de vez en cuando viene bien ponerles la tele, y así están todos tranquilos, tanto los padres haciendo sus tareas, como los hijos viendo a Bob Esponja. Pero, ¿es bueno que toda la información que reciben los niños sea a base de imágenes? Y es que, la mitad del día la pasamos viendo imágenes, ya sea en el ordenador, en la televisión o con los video-juegos. Estamos acostumbrados a que toda la información que recibimos sea mediante imágenes, tan rápidas que no nos da tiempo a procesarlas.
Llegados a una edad, entiendo que sea normal pasar cierto tiempo delante de pantallas, ya sea por razones de trabajo o de ocio. Pero me parece una pena que los niños pasen más de la mitad de su tiempo delante de estas. En la época de mi madre sólo existía la televisión, pero no como la de ahora, sólo se emitían las noticias, no había ni series ni programas. Y no por eso los niños estaban muertos del asco sin sabes qué hacer, todo lo contrario, yo diría que incluso valoraban el tiempo mejor que los de hoy. No necesitaban la wii para jugar en familia, en lugar de eso hacían puzles o jugaban al veo-veo. A la hora de ir de viaje no existían los DVD-s portátiles para que los niños no molestaran mientras el padre conducía, se inventaban juegos, y así mataban el tiempo. Tampoco había que discutir sobre qué película ver a la noche, el que no quería irse a las diez a la cama aprovechaba a leer. ¿Y dónde se ha quedado todo eso?
En mi opinión, deberíamos pasar más tiempo disfrutando de los nuestros que viendo a la Esteban contar su vida. Hay que saber estar sin música y sin nada, y valorar lo que tenemos.