Sucede que la gente se aburre tanto que no sabe que hacer para divertirse. Parece tan difícil encontrar un pasatiempo enriquecedor o una motivación al margen de las redes sociales, que nos estamos volviendo unos ignorantes.
De un tiempo a esta parte, parece que los padres no insisten tanto en la importancia de inculcar valores humanos importantes a sus hijos, y así mismo, los hijos hacen oídos sordos a las recomendaciones de sus padres.
A pesar de que muchos jóvenes estudien y saquen buenas notas, la gran mayoría no tiene hobbys, cuando se les pregunta siempre responden 'salir con mis amigos'. Lo que les gustaba hacer a nuestras pasadas generaciones, cosas como aprender a tocar la guitarra o ir al monte, ya se han dejado de hacer, o mucha menos gente lo hace. Al final del día, se llega a la conclusión deque nuestras vidas son monótonas y nos quejamos de la rutina.
Algunas de estas personas reflexionan e intentan empezar a cambiar sus malos hábitos, compaginar amigos, familia, estudios y pasatiempos, y empiezan a darse cuenta de que hay cosas interesantes ahí fuera. Otros, siguen sumergidos en la ignorancia, envidiando la vida de sus vecinos y sin conocer más verdad que la de la telebasura. Nunca se puede generalizar, pero algunos de los últimos individuos llegan a llevar a cabo ideas descabelladas por la condición en la que se encuentran, la del aburrimiento cósmico, así como empezar a robar, probar alguna droga, o, en el peor de los casos, matar.
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