Hace no muchos años, los avances tecnológicos eran escasos. Por eso era algo normal no tener ni televisión ni ordenador en casa. Los jóvenes no necesitaban redes sociales ni móviles para comunicarse, con el teléfono fijo bastaba. Y a la hora de jugar, iban al parque, a casa de algún amigo o jugaban a juegos de mesa. Sin embargo, para los jóvenes de hoy es inimaginable, imposible pensar que se puede vivir sin televisión, ordenador, wii, etc.
Hoy, el que no tenga ordenador en casa es considerado un “bicho raro”. Y es que el ordenador no se utiliza sólo para hacer informes o para trabajar, todo aquel que tenga acceso a internet, además de utilizarlo para consultas informativas; ya sea, noticias de última hora o el significado de alguna palabra, lo utiliza para chatear y para hacer uso de las redes sociales.
En esta era de los ordenadores, los diccionarios, enciclopedias, películas, música e incluso los libros están en peligro de extinción, ya que gracias a los ordenadores podemos obtener toda esa información.
Ni que decir queda, que ningún joven y ningún niño, o muy pocos, saben lo que es el silencio. No saben lo que es la tranquilidad, ni lo que es el día a día sin escuchar música.
No estoy en contra, ni mucho menos, es más me parece muy bien todas las mejoras que se están haciendo en la tecnología, siempre y cuando se sepa hacer un buen uso de ellas. Pero la vida que llevamos es tan agotadora, todo el día para atrás y para delante que o tenemos tiempo para aburrirnos, siempre hacemos algo para evitar aburrirnos. El aburrimiento no debe considerarse malo, es más, puede que cierto grado de aburrimiento sea un ingrediente necesario de la vida, ya que el aburrimiento es un deseo frustrado de que ocurra algo, no necesariamente agradable, sino algo que permita distinguir un día de otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario